La Historia

El viaje jesuita por América del Sur

Foto: Intendencia Departamental de Florida (Uruguay).

El Camino de los Jesuitas es un destino múltiple que comparte una sola identidad, única y genuina, a lo largo del itinerario que la Compañía de Jesús siguió durante más de 200 años para establecerse en América del Sur.

El Camino de los Jesuitas es un modelo integrador, una manera de educar aprendiendo, una forma de entender la religión desde la espiritualidad… El sueño de los guaraníes, la misión de los jesuitas; la bondad de la suma, la riqueza de la diversidad, el empoderamiento del respeto, la quimera del bien común hecha realidad.

Unos valores espirituales que permitieron no sólo el encuentro entre dos culturas -la occidental y la guaraní-, sino el surgimiento de una identidad cultural que sigue viva y que te invitamos a conocer a través de este recorrido cronológico por los acontecimientos más importantes: la fundación de la Compañía, la construcción de estancias, misiones y reducciones, los encuentros, las batallas y muchos más hitos que han marcado la actual identidad sociocultural de la región.

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La Compañía de Jesús llega a Brasil

La historia de los jesuitas en Brasil se inicia en el año 1549, con su llegada a São Salvador da Bahia de Todos os Santos.

Comenzaron su catequesis fundando un colegio en Salvador de Bahía y, posteriormente, se expandieron por el litoral.

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Creación de la provincia jesuítica del Perú

Los jesuitas llegan a la Provincia Jesuítica del Perú en 1568 bajo el mando del Superior General de la Compañía de Jesús, San Francisco de Borja, quien es reconocido como fundador de la Provincia Jesuítica del Perú, la más antigua de Hispanoamérica

En el siglo XVI el Virreinato del Perú se extendía prácticamente por toda América del Sur, excepto Brasil. Cuando en 1568 se funda la Provincia Jesuítica del Perú, sus límites coincidían con los del Virreinato. Sólo aproximadamente tres décadas después se desmembrarían dos nuevas circunscripciones jesuíticas: en 1605, Nueva Granada (que incluyó Quito hasta 1609) y, en 1607, Paraguay (que incluyó Chile y Argentina).
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Creación de la provincia jesuítica del Paraguay

Los primeros jesuitas llegaron a Córdoba (Argentina) alrededor de 1589, estableciéndose en el predio sobre el que se construyó la Manzana jesuítica y, posteriormente, el Noviciado y el Colegio Máximo. De esta manera, Córdoba pasó a ser el punto central de tareas de evangelización de la Compañía de Jesús

En 1607 los jesuitas fundan la Provincia jesuítica del Paraguay, que comprendía territorios que hoy forman parte de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Esta provincia tenía a su frente un Superior o Padre Provincial, cuya sede se encontraba en Córdoba

En 1608 se dispuso la creación de las reducciones jesuíticas y franciscanas en la región del Guayrá (actual estado de Paraná, Brasil) y se inicia el viaje jesuita por la Región

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INICIO DEL “VIAJE” HACIA EL CHACO, EL GUAYRÁ, EL PARANÁ Y EL TAPÉ

En 1609 se inicia el viaje de los jesuitas para internarse en el territorio de los guaycurúes, más allá del río Paraguay. Los jesuitas fundaron numerosas poblaciones entorno a estancias en Río Salado, Salta, Tucumán y Jujuy.

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LOS 30 PUEBLOS MISIONEROS GUARANIES Y LA REAL ORDEN DE PROTECCIÓN DE LAS MISIONES

En 1609 se funda la primera de las misiones en San Ignacio Guazú (Paraguay), a partir de la que se van construyendo un conjunto de treinta pueblos misioneros: 15 misiones en las actuales provincias de Misiones y Corrientes (Argentina), 8 en el Paraguay y 7 en las denominadas Misiones Orientales (Rio Grande do Sul, Brasil).

En 1611 se publicó la real orden de protección de las misiones, en la que se dotaba a cada misión con total autonomía para gobernarse, se prohibía el acceso a las reducciones a externos y se garantizaba a los nativos que nunca caerían en manos de encomenderos y esclavistas. Así, bajo la influencia de la Compañía de Jesús, los nativos quedaban protegidos de los encomenderos españoles y los esclavistas portugueses.

Pero los conflictos no cesaron, lo que obligó al abandono o reubicación de algunos pueblos. La batalla más conocida fue la batalla de Mbororé (actualmente municipio de Panambí, provincia de misiones, Argentina), reconocida como la primera batalla naval en Sudamérica y que enfrentó a los guaraníes que habitaban las Misiones Jesuíticas con los bandeirantes, exploradores y aventureros portugueses, que terminó con la victoria guaraní.

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El viaje hacia Moxos

En 1586, los jesuitas se establecen en Santa Cruz de la Sierra. Sólo dos años después emprenden sus primeras excursiones misioneras en las proximidades de la ciudad.

En 1596, los jesuitas exploran Moxos (actual departamento del Beni). Sin embargo, sólo 86 años después, en 1682, se funda el primer pueblo misional bajo la advocación de Nuestra Señora de Loreto.

A partir de entonces, los jesuitas fundan Santísima Trinidad (1687), San Ignacio de Moxos (1689) y otros 25 pueblos más que configuraron las Reducciones de Moxos.

Las Reducciones de Moxos pertenecían al Virreinato del Perú.

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EL VIAJE HACIA LA CHIQUITANÍA

En 1691 los jesuitas fundan el primer pueblo misional de las Reducciones jesuíticas de Chiquitos: San Javier, al nordeste del departamento de Santa Cruz. Le siguieron San Rafael, San Miguel, San José, San Juan Bautista, y en 1708, Concepción. Pasarían aproximadamente 20 años más hasta la fundación de otros pueblos misionales en la Chiquitanía.

Las Reducciones de Chiquitos territorialmente pertenecían al Virreinato del Perú, por consiguiente, a la Provincia jesuítica del Perú. Sin embargo, debido a las enormes distancias y a falta de misioneros, el Padre General de la Compañía de Jesús, Tirso González, en 1696 aprobó que la misión en Chiquitos estuviera atendida por jesuitas de la Provincia Jesuítica del Paraguay hasta que Perú enviara misioneros para substituirlos. La Provincia peruana no pudo enviar misioneros, y así, en 1706, las Reducciones de Chiquitos pasaron formar definitivamente parte de las Reducciones del Paraguay.

La vida religiosa en las Reducciones transcurría entre celebraciones eucarísticas, escenificaciones de la vida de Cristo y grandes procesiones, entre otras. Todo ello acompañado de un despliegue musical integrado por instrumentos indígenas y los introducidos por los misioneros.

En los pueblos misionales la organización no sólo se limitaba a tareas doctrinales, sino que abarcaba la vida económica y política fundada en la sólida preparación de los jesuitas que iban allí. Hombres de Dios que poseían grandes conocimientos prácticos en arquitectura, medicina, ingeniería, artesanía, crianza de ganado vacuno, entre otras disciplinas.

La defensa de los derechos de los indígenas, las constantes denuncias de la cacería de esclavos, entre otros factores, hicieron que los jesuitas se convirtieran en agentes molestos a los intereses portugueses y cruceños.

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EXPULSIÓN DE LOS JESUITAS Y DISOLUCIÓN DE LA ORDEN POR DECRETO PAPAL

El rey Carlos III, en 1767, firma la “Pragmática Sanción”, una orden que dictaba la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la corona de España. Seis años más tarde, en 1773, el papa Clemente XIV decreta la supresión de la Compañía de Jesús.