Ciudad que reúne la mayor infraestructura turística del archipiélago. En el centro de ella sobresale la imponente Iglesia San Francisco, una verdadera joya arquitectónica de madera con 1.404 m2 de longitud y una torre que alcanza los 42 metros de altura.
Otro de los imperdibles de Castro son los palafitos, casas hechas en tejuelas de madera, construidas sobre pilotes en el borde costero y que parecen flotar cada vez que sube la marea. ¿Quieres vivir la experiencia de alojar en uno de ellos? En el barrio Gamboa se han remodelado varios de ellos convirtiéndolos en pequeños hostales y hoteles boutique.
A pocos kilómetros de estos palafitos encontrarás la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia en la localidad de Nercón y, a 26 km de Castro, se encuentra la Península de Rilán, donde podrás visitar la Iglesia Santa María, construida desde el año 1.908, finalizando en 1.920. Las maderas para su construcción fueron llevadas desde Dalcahue en yuntas de bueyes y balsas a remo. Desde acá, podrás navegar hacia Isla Chelín, la cual cuanta con una de las iglesias más apartadas de Chiloé, la Iglesia Nuestra Señora del Rosario.









